"DESPERTANDO, PLANIFICANDO Y VIVIENDO CON CECILIA"
EL AMOR DE LA MAÑANA, DEL MEDIODÍA Y DE SIEMPRE
Es de mañana y me levanto, la veo dormida como un ángel, quiero despertarla y me parece una profanación; luego voy a la cocina y preparo un tinto, saco la pastilla mañanera y junto a la taza con el negro contenido murmuro un quedo sonido del amor para despertar suavemente a la mujer que llenó mi vida de amor y de ilusiones bellas.
Abre sus ojos tiernamente y los veo asemejados a la apertura de un par de ventanas para mi ser, masculla la palabra te quiero, atarantada busca los contenidos en el nochero, lo lleva a la boca y vuelve a recostarse.
El aroma del sedoso pelo está impregnado en el ambiente del cuarto, sus pies están hermosos y brillantes; miro el revoltillo de sabanas y reflejo sus inquietudes nocturna; me siento a su lado en silencio y preparo la mente y el cuerpo para una nueva y cotidiana batalla de la vida; una vida muy bella al lado de ésta preciosa mujer que copa todos mis espacios; es MI CECILIA.
Ayer salimos; Barranquilla estaba hermosa, la cotidianidad nos dio el regalo de disfrutar sus sonidos, visitamos amigos, recordamos momentos y nos referimos a nuestra recién llegada de casi dos años a esta bella ciudad que hoy manejamos con soltura.
Transitábamos dialogando en el modesto vehículo del momento, mientras planificábamos la salida de la ciudad en los próximos días de festejo de la Semana Santa. Una hermosa playa nos esperan en Galerazamba y los preparativos del viaje no se hacen esperar.
Ella como yo vive el entusiasmo de los niños cada vez que emprendemos y realizamos compartimientos de amor como el de este viaje; iremos solos a refundirnos con el sol y las noches fría, a jugar con la arena y a cocinar futuro en una apartada cabaña donde ella tendrá la forma de realizar sueños simples y sencillos como recostarse en una hamaca y mirar el horizonte del mar o comer un coco bajado y pelado por mí, beber su agua y sentir que me bebe la vida; esa es: MI CECILIA.
Por ello la amo; porque sus sueños son los míos, por que el amor lo vivimos con pasión y frenesí, porqué cada vez que lo vimos o lo hacemos, llegamos al fondo sin mirar para los lados; porque su fluido es el mío propio y el mío es el de ella; porque cuando nos sentamos en cualquier lado nada vale tanto como nuestras sonrisas y solo vivimos el mundo que fabricamos para los dos: RODRIGO Y CECILIA
