"BARRANQUILLA" Tu gente te quiere poco.....
Barranquilla; "Ciudad única"
Por Rodrigo Rieder
Me ha costado trabajo entender el lenguaje de ciertos parientes, igual no descifro el idioma del agua que cae sobre el mundo cuando llega el invierno y las nubes deciden agrietarse para parir aguaceros torrenciales o lloviznas cernidas que luego en el verano son añoradas con pasividad.
En el invierno es cuando la gente se levanta más tarde, también es la época en la cual incontables mujeres en el mundo son sembradas por los sembradores, cuando los charcos en los barrios son numerosos y cuando los niños llegan a ensuciar el brillante piso en las mañanas frescas de los hogares organizados.
El verano tiene sus sabrosuras, sobre todo en esta Barranquilla del alma donde las aguas de nuestro río ahora están corriendo como siempre, turbulentas y con calma, donde en las tardes una brisita suave acaricia constantemente las mejillas tiernas de los niños o los peludos brazos de los viejos.
Cuantas cosas hermosa nos tiene la ciudad que nos regala vistas tan típicas en las avenidas por donde traficamos encarapitados en cualquier vehículo o a pié, o en los alrededores de su área metropolitana.
Eso sí, hemos ido perdiendo poco a poco con el paso de los años y tras muchas generaciones la cultura del aseo, estamos tirando papelitos y bolsitas plásticas a nuestros pavimentos, nuestras mujeres han dejado de barrer las puertas de sus casas y muchos desechos de podas de árboles están siendo arrojadas en los espacios abiertos cercanos a las viviendas. ¡barranquilleros, que nos está pasando!
Estamos para quedar sin muchas cosas que se han ido sumergiendo en el olvido, tenemos construida una infraestructura para transporte masivo que hoy se ve en peligro de entrar en igual abandono al estadio de béisbol, al Romelio Martínez, a tantas bibliotecas hermosa ya desaparecidas o sin libros, ni uso; nuestros parques están en igual situación, esto para nombrar algunas de las tantas cosas que se perdieron, se pierden o están listas para desaparecer por causa de la atención y del mantenimiento estatal o particular..
Hay que buscarle oficio a lo que está sin hacer nada y renovar lo obsoleto; esta es una ciudad de empuje y hay que reactivarla constantemente. Es bueno reflexionar sobre muchas cosas que necesita nuestra Barranquilla.
No nos dejemos vencer por el verano y sus calores desmedidos, tampoco por el invierno y sus lluvias torrenciales. Con las manos unidas podremos seguir construyendo éste vividero hermoso que nos legaron nuestros padres. Adelante curramberos, yo estoy listo; ¡lo está Usted!
Me gusta la ciudad porque en ella respiro sin esfuerzo, por su cultura musical, porque en ella se ama a la vida, porque es maternal y congregante; Barranquilla me permite saludar las caras desconocidas porque todos somos conocidos, me deja sentar a ver pasar la vida donde tengo las intimidades profundas del ser, igual me deja saborear un tema musical como cualquier plato típico de la región; me deja amar y ver a sus mujeres atractivamente vestidas andar por las calles o mostrando los ombligos que vislumbro en un futuro, soplados por la inquietud de nuevos seres que se abren paso inicialmente entre piernas, para luego hacerlo por el mundo.
Por ello me seguiré preguntando: porque no agradecemos a esta ciudad tantas cosas buenas que nos regala. Podemos retribuir, claro, si damos oficio a nuestros elefantes blancos, si renovamos lo viejo, si cuidamos a la palomita que rebusca piedrecitas en nuestro patio, si el desecho de nuestra poda es retirado hasta donde no afee la cara de esta Barranquilla hermosa que ahora reclama el cuidado de sus hijos. Podemos, si podemos amar a "La puerta de oro de Colombia", con hechos.

ROSARIO ELINA MURGAS MARTINEZ dijo
Mi inolvidable amigo Rodri, la connotación de tu articulo es la simple nostalgia y entrometida añoranza del pasar de los años que cada dia le cede paso al modernismo.
Gracias a Dios, aquí en la provincia, todavia se ven esas costumbres viejas y hermosas, en donde alguna vecina viva, no recoje la basura que barre de su puerta de la calle, sino que se la hecha al otro y entonces se safa la discusión. Nos sentamos en la tardecita en la puerta de la calle a hablar chachara de todo lo acontecido en el día y de lo que se olvidó ayer. de darnos frutas " comer mango" que caen en nuestras puertas, y ahora con el gran problema que tanemos de los compradores mayoritarios en otra ciudad que fabrican los jugos industrializados que lo compran a quienes se los estan robando desde la madrugada.
En fín son cosas que pasan y pasan. Pero esa y otras cosas no pasan solas, sino que las dejamos pasar, nos volvemos catanos.
Dime, te haz vuelto a bañar bajo la lluvia? y en los chorros de los techos de las casas en la calle? pues yo a mis 51 años lo he hecho y si supieras que ricas emociones vivo, eso es rico, es vida.
amiguito currambero, un beso y que Dios te bendiga !
12 Octubre 2010 | 05:56 PM