Por Rodrigo Rieder
Estamos listos para salir al centro, le veo mirándose al espejo y pienso: "donde estaba este ser en el tiempo que he vivido antes de conocerla", es la felicidad y el orgullo de hombre enamorado saliendo por los poros. Ella lo sabe y me dibuja una sonrisa, veo la comisura de sus labios y los noto tiernos y jugosos, entonces me siento a observarla y veo en ella imaginariamente sus adentros. Retozo mentalmente con sus narraciones esporádicas donde me ha contado lo nutrida que fue su familia con respectos a sus cinco hermanos: Carlos, Freddy, Álvaro, Jairo y Patricia, quienes acompañaban a la tía Julia Esther Herazo, quien fcompañera eterna de su madre y a quien lloré el día que Dios decidió llamarla a su lado.
En el barrio Crespo de Cartagena fuimos felices por primera vez después que nos enamoramos en El Cabrero, allí sentimos que nos pertenecíamos y decidimos organizar nuestras vidas hasta el día de hoy. En el mes de mayo de 2003 conocí a mi suegra cuando todavía no lo era, la observé con el ceño fruncido y mirada melancólica, altiva sin serlo y ordenadora sin hacerse notar. Hoy al mirarla veo en mi Cecilia tintes de una copia calcada de esa madre que ella recuerda con nostalgia y cariño.
Uno de esos momentos cuando me encontraba mirando las corrientes del río Guatapurí en Valledupar la llamé y me respondió llorando, acababa de perder a su mamá, quise aprender a consolar a un ser querido pero hoy pienso que no lo hice bien, recuerdo entre las palabras que me salieron de los labios esto: "Quiero que sepas que no estás sola y que nunca lo estarás, porque sabes amar y porque estas hecha para el Amor. Y más que eso, sabes amar sin límites, sin cálculos mezquinos, sin esperar nada a cambio, sin temor a las miserias, sin deformaciones ni abyecciones, ahora me tienes a mí, estaré a tu lado siempre y nunca te dejaré".
Vuelvo a la realidad y la veo maquillando su rostro, ella es amante de las cremas para la tez de su rostro, pero la observo y se aplica poca, le da un toque a la comisura de sus parpados y se pasa las manos por el liso pelo que me enamora cada vez que la brisa me arrebata el gusto de juguetear con sus brillantes cabellos hoy color cereza por cosas de mi gusto.
Partimos y dentro del automóvil y mirando circular el trafico miro su perfil y me enamoro más de la mujer que un día me ofreció su vida hasta que el Todopoderoso lo desee. Entonces me siento sin mí, claro estoy sin mi porque estoy fundido en su ser, como ella lo está en el mío, le tomo la mano mientras espero el cambio del semáforo y le digo: te amo, ella me devuelve el gesto con una sonrisa y me da un beso en la mejilla que me llega a lo profundo del alma; seguimos y en el andar ya no siento nada, ella me dice que tampoco. Solo sentimos.
servido por Rodrigo
sin comentarios
compártelo
Por Rodrigo Rieder
Así como hay doctores en semántica, medicina, agronomía, arquitectura, ciencias ocultas y escasamente periodistas reales; también hay sufridores obstinados, sufridores tozudos, sufridores tercos y obstinados a los que les llamo sufridores profesionales.
Ellos nacen graduados; listos para ejercer la profesión desde que comienzan a desplazarse por el mundo; desde entonces comienzan a sufrir. Son los que crecen con esfuerzos superados por sus fuerzas; son los que no se atreven a cantar y menos a tocar un instrumento, o por ejemplo a una frágil paloma o a un grano de azúcar, porque piensan que la primera puede morir bajo su tacto y el segundo puede perder la dulzura y la consistencia.
A ellos les duele la mañana naciente y el día que agoniza; también sienten dolor por el pan del desayuno y el taburete donde se sientan, duele el calor del verano y el frío del invierno, el silencio de las estatuas y la sed de los desiertos. Ellos no entienden que el origen de todo cuanto existe tiene un misterio impenetrable y que en la vida lo mejor siempre es lo que sucede, sin embargo aún a sabiendas de ello, sufren porque las madres van perdiendo poco a poco el brillo de su juventud y los padres amanecen con más canas cada día. Se les ocurre que los ojos de las vacas son lágrimas gigantes y que el llanto de las mujeres abandonadas por sus hombres, son el principio de los ríos y los inviernos. Piensan que los hombres engañados por sus mujeres, son mártires que sufren su merecido por ser tan faltos de amor y dulzura con sus parejas.
En fin, son sufridores profesionales; sufren por todo, regularmente tienen un dolor en el alma y conviven con el odio y las comparaciones; si ven algo bueno a la vista y al sentir; tratan de encontrarle la parte mala y en ella fincan sus apreciaciones; si sienten un olor agradable, hacen lo posible por imaginar la procedencia del aroma y concluyen el nacimiento del hedor en la procedencia del orín de un mapurito; igual les sucede cuando tocan la tela piel de durazno del sedoso vestido de su compañera, o el suave paño del vestido de su hombre, piensan que es un engaño que se hizo a las larvas comedoras de la morera que sirvió de alimento al productivo insecto o a la cardada oveja que cedió las hebras para el precioso lienzo.
En fin; habrá muchos sufriendo y lamentando siempre culpando y señalando a sus seres queridos y a los extraños, por cualquier cosa que suceda a su alrededor, ellos no son satisfechos con nada, porque son sufridores eternos y tan eternos son que aún en sus tumbas siguen sufriendo abrumados por visiones apocalípticas y tentáculos vegetales que los estrechan fuertemente en lo profundo de sus tumbas.
Eso nos hace pensar, que el sufrimiento no sirve de nada, porque la vida seguirá su curso, los buenos podrán seguir siéndolo o convertirse en malos, lo agrio podrá volverse dulce y lo claro oscuro pues el mundo deberá seguir andando y ellos seguirán sufriendo como una parte del andar de este complejo universo que podría seguir igual, mejor o peor.
Por ejemplo: Las mujeres que se sienten atraídas por hombres problemáticos, distantes, inaccesibles, suelen terminar amando al hombre equivocado y sufriendo por amor. Se vale que sufra un rato, pero no para toda la vida, inclusive echando a perder el resto de su existencia; o los hombre a los cuales han desengañado sus mujeres definitivamente y llegan al extremo de perder el autoestima.
Si estás en un núcleo familiar que te produce insatisfacciones, en algún momento elegiste estar ahí y has creído conocer por lo menos una razón que te permitirá sanar lo que sea necesario para poder vivir tranquilo o tranquila, solo falta que lo emprendas.
Si crees que amar demasiado, aunque no te valoren y te hieran, es la forma de relacionarse en familia, pareja, amigos o conocidos, primeramente debemos precisar cambiar esta creencia dañina para aspirar a un vínculo sano.
Ojo, culpar es atribuir a alguien o a algo de la responsabilidad de un hecho, es una falla por corregir; para ser feliz hay que dejar de culpar a personas, animales y cosas.
Recriminar es reprender o censurar a alguien o a algo por su comportamiento. Cuando dejamos de culpar y de recriminar, entonces dejamos a ver responsables; debemos recordar que la responsabilidad es un valor que está en la conciencia de la persona; ella permite reflexionar, administrar, orientar y valorar las consecuencias de nuestros actos.
Si nos hiciésemos un manual para aplicar a la vida lo haríamos así:
* Reconozcamos y respondamos a nuestras propias inquietudes luego las de los demás.
* Mejoremos sin límites, los respetos y rendimientos del tiempo nuestro y los de las otras personas.
* Situemosno en las acciones anómalas que se generan de manera voluntaria o involuntaria y entremos a comprenderlas.
* Planeemos en tiempo y formas las diferentes acciones que conforman una actividad general donde intervengan otros seres.
* Asumamos con prestancia las consecuencias que las omisiones, obras, expresiones y sentimientos generadas en las persona, del entorno y las incomodidades en la vida de los demás.
* Dejemos de consignar nuestras equivocaciones, errores o aciertos a otras personas cuando sabemos que somos los responsables.
Cuando esos sufridores alcancen parte de esto, estamos seguros que comenzarán por lo menos a estar tranquilos aunque no dejen de sufrir, porque como escribí en un principio, "son sufridores profesionales"
Esperemos a ver qué pasa con algunos de ellos después de leer estás líneas. Mientras tanto seamos felices.
servido por Rodrigo
sin comentarios
compártelo